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Consejos para perder el miedo al dentista

Hay visitas al médico que son mejores que otras, pero las visitas al dentista tienen una carga emocional tan fuerte que hay gente que padece fobia o miedo al dentista. Un pánico que ha de quedar a un lado cuando se trata de nuestra salud bucodental, ya que por este motivo hay personas que pasan años sin hacer la visita anual, casi obligada, al dentista.

Para que esta situación no se produzca, o para evitarla en la medida de los posible vamos a anotar una serie de recomendaciones para que la visita a nuestro especialista de la boca sea más llevadera, y no solo para los niños, sino también para los adultos, que son a la postre los que más necesidades tienen.

Existen muchos mitos a cerca de lo que sucede tras las puertas de una consulta dental, pero lo que es cierto es que las nuevas tecnologías han ayudado mucho a que estos sufrimientos se queden en cosas del pasado. A día de hoy existen tratamientos que no son dolorosos, cosa que hace 10 o 15 años sí que tenía un punto de dolor en el paciente.

Estos son algunos de los consejos que ponemos negro sobre blanco para que tus sufrimientos sean menores.

  • Es importante que encuentres un dentista comprensivo y que tenga cierta experiencia con pacientes con ansiedad de acudir a una consulta.
  • Es recomendable que visites la clínica antes de ir a la primera consulta. De este modo conocerás a las personas que allí trabajan: recepcionista, dentista, enfermeros…puede ser una buena terapia y que además les comentes que tienes un problema de miedo o fobia cuando vistas a este especialista. En la clínica lo comprenderán y te atenderán para que tu visita sea lo más tranquila posible.
  • Esta es importante. Si tienes miedo al dentista, lo mejor que puedes hacer es pedir cita a primera hora de la mañana, de este modo tu cabeza no tendrá todo el día para pensar en ello. Acudirás a la cita en horario matutino, con la mente más despejada y sabiendo que en un “rato” estarás libre para pasar a la siguiente anotación de tu agenda del día.
  • A colación de la anterior. Si tienes miedo al dentista acude a la cita en hora. No vayas antes de tiempo ya que eso supondrá que estés en la sala de espera con un run-run en la cabeza que no será nada beneficioso a la hora de sentarte en la silla de la consulta.
  • Que tu primera cita sea relajada. Esto quiere decir que no vayas al dentista de primeras para hacer una endodoncia, un empaste o algo que suponga una anestesia. Empieza por una revisión o una limpieza de boca, que aparte de no ser nada doloroso, aliviará tu mente de una angustia que no es real. Además te servirá de toma de contacto, conocerás a tu dentista y en el momento en el que te sientas más cómodo podrás proceder a tratamientos más complejos.
  • Que no te de vergüenza acordar con el dentista una señal para indicarle que algo no va bien, ya sea de dolor o de temor. Es complicado hablar cuando nos están auscultando la boca, pero un gesto hará que el especialista se dé cuenta de que no estás cómodo.
  • Si la música es una vía de escape para ti, haz uso de ella. A estas alturas de la vida nadie te va a decir nada porque te pongas los auriculares para escuchar tu propia música y así no oír el ruido de los aparatos médicos. Así el tiempo pasará más rápido, la sensación, y esos sonidos que te generan ansiedad quedarán tapados por tu canción favorita.
  • Por último, si tu fobia es grande, mira a ver la posibilidad de que tu dentista utilice la sedación como una solución para poder tratarte. No es una solución para el miedo y la ansiedad, pero sí que lo es para poder tratar tus problemas bucodentales.

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